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jueves, 13 de marzo de 2014

Carta a un hombre llamado Simón

Mi querido Simón:

       ¡Hola Simón! ¿Cómo estás? han pasado ya poco más de 200 años desde que se te ocurrió liberar no solo una patria sino, un continente entero y también han pasado casi 200 desde que te fuiste, la intensión de esta carta entonces no es pedirte que vuelvas, pero si reflexionar sobre la situación que vive tu amada entre otras aquella que es tu madre porque te parió y en ella creciste, y aunque blanco criollo, y con poder de aquella corona te vestiste, tu madre y tu esposa siguen siendo esta tierra en la que naciste, por la que luchaste y por la que moriste.

       Esa bella jovencita que se llama Venezuela que por tener 200 y piquito no es para nada vieja, porque ella va más a allá de ser un simple territorio lleno de petróleo, oro, minerales, mares, ríos y selva; es también aquella formada por un pueblo bello, amoroso, sincero, echa'o pa' lante, trabajador, que ama y que sueña. Es por esto que Venezuela es jovencita por su gente que la ama y hacen de ella una flor siempre bella. Pero esa vaina ya tu la sabes Simón, así que no es por eso que te escribo, lo hago es para decirte que últimamente las cosas no andan bien.

       Y no se trata de que la bella jovencita haya cambiado, sino de que un pequeño grupo de su gente la han desvirtuado y la han llevado por un camino, que no creo que sea el que tú como su hijo mayor, como su esposo y padre esperas, no creo que sea ese el futuro que soñaste para ella. Se le ha visto siendo maltratada y manipulada por parte de sus propios hijos, que en tu propio nombre quisieron llevarla a un nuevo comienzo a las puertas de un nuevo siglo. Y no te digo Simón que eso haya estado mal en un principio, pero si con los años el rumbo, las palabras y los hechos fueron siendo diferentes, tanto al punto de ser agresivos.

       Por eso querido Simón, 15 años después vamos todavía sumidos en la oscuridad del desconcierto y la jovencita cansada de  hacer día tras día estas preguntas:  ¿A dónde terminará todo esto? ¿A dónde vamos? ¿Por qué teniendo todo no tengo nada? Y de obtener siempre las mismas respuestas: En la patria grande, al Socialismo Bolivariano, Ser rico es malo, lo que importa es la patria.

       La joven se ha cansado de siempre lo mismo escuchar y muchos de sus hijos siguiendo tu ejemplo deciden actuar, en paz y por la paz, fueron a decirle a "tus emisarios" ¿Qué pasa? ¿No ven que la joven llora? ¿No ven que está cansada? 15 años y todavía ¡no mejora la vaina! Y no nos digan que son los vicios de la IV porque luego de estos años, la jovencita está peor llora y llora es que, ¿No la ven? No se trata de IV, V o VI se trata de pensar, reflexionar y actuar no en pro de unos sino de todos, pues esta bella jovencita a todos nos ama, como madre, amiga y esposa de todos nos espera que, no pensemos en tantas repúblicas con tantos errores, pensemos en una sola Venezuela.

       Y así lo ves mi querido amigo, no creo que pienses que exagero con estas palabras que te escribo, sino que lo hago para expresarte lo que siento, ya que en nombre tuyo todo se hace a ti te escribo, pues hasta los derechos básicos de los hombres aquí se han vulnerado- no te alarmes si te lo digo- ya que tú, con un pensamiento ilustrado por los ideales de la libertad, fraternidad e igualdad que aprendiste de aquella Vieja Señora llamada Europa en la que de seguro has estado, y que nos diste e implementar aquí quisiste para que como hijos de la jovencita Venezuela bien nos lleváramos bien como hermanos, al leer esto debes estar alarmado.

       No pido que regreses querido amigo porque sé que no puedes, pero si te escribo para ponerte al tanto del sentir de tu amada, ya que también como hijo de esta a mi también me preocupa, y me pregunto ya que dicen que ella es tuya, y que todo se hace de la manera en que tú querías, te pregunto ¿De verdad es ésto lo que quieres? ¿De verdad ésta era tu visión de la Jovencita? No lo creo. Quien te escribe lo hace para reflexionar sobre todo esto no me considero hijo de la IV o de la V

       Soy un Hijo de aquella Jovencita llamada Venezuela, que espera que sus otros hijos e hijas también estas líneas lean pues la Señorita que me educa se llama Universidad y ella me ha enseñado que las armas mías deben ser la palabra, el lápiz, el papel  y el conocimiento que con ellas se logra todo, todo lo que quiero y así creo que es verdad, DEUS, LIBERTAS CULTURA me repite esa señorita todos los días, es la LUZ DE UNA TIERRA INMORTAL donde nació Venezuela mi querido Simón y tú mejor que nadie lo sabes.

       Atentamente-. Un Venezolano